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DB-HS: salubridad

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El Documento Básico de Salubridad protege la salud de los ocupantes y el medio ambiente frente a un conjunto heterogéneo de riesgos: la humedad, los residuos, el aire viciado, el agua insalubre, las aguas sin evacuar y, desde su incorporación por el Real Decreto 732/2019, el gas radón. Es el documento básico más ligado a las instalaciones hidráulicas y de ventilación, y su posición en el conjunto del código se explica en la guía completa del Código Técnico de la Edificación.

Su heterogeneidad es engañosa: todas las secciones comparten la misma lógica de exigencia cuantificada más solución verificable, y todas terminan en partidas presupuestarias muy concretas de impermeabilización, conductos, aparatos y redes. Conviene por tanto verificarlas con el mismo método, sección por sección.

Las seis secciones del DB-HS

Sección Exigencia En qué se traduce
HS 1 Protección frente a la humedad Grado de impermeabilidad de muros, suelos, fachadas y cubiertas
HS 2 Recogida y evacuación de residuos Espacios de almacenamiento y traslado de residuos
HS 3 Calidad del aire interior Caudales de ventilación y sistemas para conseguirlos
HS 4 Suministro de agua Dimensionado y condiciones de la red de fontanería
HS 5 Evacuación de aguas Redes de saneamiento de aguas residuales y pluviales
HS 6 Protección frente al radón Barreras y sistemas en municipios de actuación prioritaria

Tres secciones concentran las dudas de aplicación y el impacto en proyecto, y cuentan con artículo dedicado: la protección frente a la humedad de HS 1, la ventilación de HS 3 y la protección frente al radón de HS 6. Las otras tres se resuelven con la documentación habitual de instalaciones.

Tres secciones, tres lógicas de riesgo

HS 1 trabaja por grado de impermeabilidad: a cada elemento en contacto con el agua o el terreno se le asigna un grado en función de la exposición, y ese grado determina las soluciones constructivas admisibles. Es una sección donde el coste del error es diferido: una impermeabilización insuficiente no se nota en la recepción, se nota en la primera patología.

HS 3 trabaja por caudal: fija los caudales de aire exigibles por local y tipo de uso, y deja al proyecto la elección del sistema, desde la ventilación híbrida hasta la mecánica de doble flujo con recuperación de calor. Es la sección con mayor interacción con el DB-HE, porque ventilar cuesta energía y esa energía computa en la verificación energética.

HS 6 trabaja por territorio: la exigencia se activa cuando el municipio figura en el apéndice de municipios de actuación prioritaria, clasificados por zonas, y se satisface con barreras de protección, cámaras ventiladas o sistemas de despresurización según la zona y el tipo de edificio. Es la exigencia más reciente del documento y la que más sorpresas presupuestarias genera en promotores que la descubren tarde.

Dónde impacta en el presupuesto

Las partidas del DB-HS se concentran en cuatro capítulos. Impermeabilizaciones y drenajes en la envolvente enterrada, fachadas y cubiertas, donde la sección HS 1 fija el nivel de prestación. Ventilación, con conductos, bocas, aspiradores o unidades de tratamiento según el sistema elegido, un bloque que en residencial puede situarse entre el 1,5 y el 4 % del presupuesto de ejecución material. Fontanería y saneamiento, cuyo dimensionado normativo fijan HS 4 y HS 5. Y, en municipios afectados, las soluciones frente al radón, una partida modesta en obra nueva bien planificada y cara como reparación sobrevenida.

La regla presupuestaria general del documento es que se trata de partidas poco visibles y muy poco prescindibles: casi ninguna aparece en el discurso comercial de una promoción, casi todas aparecen en las patologías cuando faltan. Recortarlas en presupuesto traslada el coste a la fase de garantías.

Errores de aplicación que conviene evitar

El primero es tratar la impermeabilización como una marca comercial y no como un grado de prestación: la sección HS 1 pide justificar el grado de impermeabilidad, y la solución elegida debe acreditarlo. El grado exigido depende de la presencia de agua y del tipo de muro o suelo.

El segundo es dimensionar la ventilación por costumbre en lugar de por caudales: los sistemas heredados de proyectos anteriores rara vez casan con los caudales exigidos y con la verificación energética del edificio concreto. Los caudales se calculan para el edificio concreto y condicionan la demanda energética.

El tercero es no comprobar el municipio en el apéndice de radón al arrancar el proyecto: es una consulta de minutos que evita un modificado. La comprobación pertenece al encargo, no al proyecto de ejecución.

El cuarto es olvidar la coordinación con el resto del código: la ventilación de HS 3 computa en el DB-HE, los pasos de instalaciones de HS 4 y HS 5 atraviesan sectores del DB-SI y deben sellarse en consecuencia. Los tres documentos se verifican sobre las mismas soluciones constructivas.

Nota: los porcentajes y órdenes de magnitud son orientativos y varían según tipología, región y contexto de mercado. La referencia vigente es la versión consolidada del DB-HS publicada en el portal oficial del CTE.

Preguntas frecuentes

Seis: protección frente a la humedad (HS 1), recogida y evacuación de residuos (HS 2), calidad del aire interior (HS 3), suministro de agua (HS 4), evacuación de aguas (HS 5) y protección frente al radón (HS 6).

Con el Real Decreto 732/2019, que añadió la sección HS 6. Determina obligaciones concretas en los municipios que el apéndice clasifica como de actuación prioritaria.

Determinando primero el grado de impermeabilidad exigido según la presencia de agua y el tipo de elemento, y eligiendo después la solución que lo acredita. El orden inverso produce protecciones inadecuadas.

No sin recalcular. Los caudales dependen del programa de la vivienda concreta y condicionan además la verificación energética del edificio.

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