Ámbito y filosofía: ventilar por diseño, no por rendija
La sección se aplica con todo su aparato a los edificios de uso residencial vivienda, interiores de las viviendas, zonas comunes, almacenes de residuos, trasteros, aparcamientos y garajes; en los demás usos, la calidad del aire se remite al régimen del RITE, el reglamento de instalaciones térmicas, que fija categorías de calidad de aire y caudales por tipo de local. Esta partición conviene tenerla clara al presupuestar edificios mixtos: la vivienda sigue a HS 3, el zócalo terciario sigue al RITE, y los dos regímenes conviven en el mismo edificio con lógicas y partidas distintas.
La filosofía de la sección marcó época en la construcción española: enterró definitivamente la ventilación por infiltración, la de las carpinterías que cerraban mal, y la sustituyó por un principio de circulación organizada, admisión de aire en los locales secos, dormitorios y salones, circulación hacia los húmedos, cocinas y baños, y extracción en estos, con aberturas de paso que garantizan el barrido. A este esquema general se suman las ventilaciones complementarias, la natural de apoyo mediante ventanas, y las adicionales específicas, la extracción mecánica de las campanas de cocina con su conducto propio.
Los caudales: la tabla que dimensiona todo
El corazón operativo de la sección es su tabla de caudales mínimos, expresados en litros por segundo, asignados por tipo de local, con la lógica de admisión en secos y extracción en húmedos y reglas de equilibrio entre ambos flujos para la vivienda en su conjunto. Sobre esos caudales se dimensiona todo lo demás: aberturas de admisión, aberturas de paso, bocas y conductos de extracción, y los ventiladores cuando los hay.
Dos rasgos del sistema de caudales importan al proyecto. El primero es su carácter de mínimo continuo: la sección exige que el caudal esté garantizado, no que sea posible, lo que orienta hacia sistemas permanentes y controlables. El segundo es su relación directa con la energía: cada litro por segundo de aire exterior es carga térmica que la verificación energética computa, y ahí nace el vínculo estructural de esta sección con el DB-HE que recorre todo este artículo.
Los sistemas admitidos y su comparación
El repertorio real de la vivienda española se articula en tres familias, admitidas por la sección con condiciones. La elección entre ellas condiciona a la vez el coste y la demanda energética.
La ventilación híbrida combina el tiro natural, cuando las condiciones lo permiten, con la ayuda mecánica cuando no: conductos verticales con extractores de apoyo, admisión por aberturas en fachada. Es la solución de menor coste de inversión y de menor control, sensible a las condiciones exteriores y limitada en edificios altos o compactos.
La ventilación mecánica de extracción, el estándar de facto de la obra nueva corriente, garantiza los caudales con un extractor permanente, admisión por fachada mediante aireadores, a menudo autorregulables, y extracción continua en los húmedos. Control razonable, coste moderado, y la carga energética de renovar aire sin recuperar su calor.
La ventilación mecánica de doble flujo con recuperación de calor añade la red de impulsión y el recuperador: el aire extraído cede su calor al aire nuevo, recortando de forma sustancial la carga de ventilación. Es la solución de mayor coste de inversión y de mantenimiento, y la de mejor comportamiento energético y de confort, cuya justificación económica se decide en el cruce con el DB-HE: en zonas climáticas severas y en proyectos que navegan justos en la verificación, el recuperador se paga en cumplimiento y en factura; en climas suaves, su retorno se alarga.
| Sistema | Inversión | Explotación | Comportamiento energético |
|---|---|---|---|
| Híbrida | Baja | Baja | Dependiente de condiciones |
| Mecánica de extracción | Moderada | Moderada | Carga de ventilación plena |
| Doble flujo con recuperación | Alta | Media a alta | Carga de ventilación recortada |
Aparcamientos: el régimen propio
Los aparcamientos y garajes tienen su propio aparato dentro de la sección: ventilación natural o mecánica con sus condiciones de dimensionado, y en el caso mecánico, redes de conductos y ventiladores con exigencias específicas, coordinadas con la detección de monóxido de carbono y con el régimen de protección contra incendios. Es un bloque presupuestario propio, con partidas de conductos de chapa, ventiladores y control que en sótanos grandes alcanzan importes muy apreciables, y cuya coordinación con la sectorización del DB-SI, conductos que atraviesan sectores, compuertas, resulta obligada.
Lectura presupuestaria de la sección
Como orden de magnitud orientativo, el bloque de ventilación se sitúa en residencial entre el 1,5 y el 4 por ciento del presupuesto de ejecución material, con la horquilla gobernada por la elección del sistema, y con los aparcamientos como capítulo adicional donde los hay. En el método del artículo sobre el coste de cumplimiento del CTE, la sección ofrece el ejemplo perfecto de decisión que no debe tomarse aislada: el sobrecoste del doble flujo respecto de la extracción simple solo se evalúa correctamente sumando su efecto sobre la verificación energética y sobre la factura de explotación, y esa cuenta cambia de signo según la zona climática.
Las partidas características que las mediciones deben recoger sin excepción: aireadores de admisión con sus prestaciones, aberturas de paso, puertas rebajadas o rejillas, red de conductos con su aislamiento donde proceda, bocas, extractores o recuperadores con sus curvas, conducto independiente de campana, y en su caso silenciadores, porque la ventilación que se oye es la primera reclamación del usuario y su corrección posterior es cara. La omisión de cualquiera de ellas produce un sistema incompleto en obra.
Errores frecuentes
El primero es heredar el sistema del proyecto anterior sin recalcular caudales ni verificar el encaje energético del edificio concreto. Los caudales dependen del programa de la vivienda concreta.
El segundo es olvidar las aberturas de paso interiores, el detalle humilde, puertas rebajadas, rejillas, del que depende el barrido real de la vivienda. Sin ellas el aire no recorre la vivienda por mucho que el extractor funcione.
El tercero es presupuestar el recuperador y escatimar sus conductos, su aislamiento y sus silenciadores, entregando un sistema caro que molesta y se acaba apagando. El sistema se presupuesta completo o no se presupuesta.
El cuarto es tratar el aparcamiento como un anexo: su ventilación es de las partidas grandes del sótano y de las más entrelazadas con incendios. Su ventilación se coordina con la sectorización desde el proyecto.
El quinto es descuidar el mantenimiento en la comparación de sistemas: filtros y limpiezas del doble flujo son coste recurrente real, y un sistema sin mantener pierde justamente las prestaciones por las que se pagó. La comparación se hace a coste de ciclo de vida.
Nota: los caudales, condiciones y rangos citados son referencias generales; los aplicables a cada proyecto son los de la versión consolidada del DB-HS vigente y, en los usos no residenciales, los del RITE.