El concepto organizador: el grado de impermeabilidad
La sección no prescribe una impermeabilización universal: gradúa. Para cada tipo de elemento en riesgo, muros en contacto con el terreno, suelos, fachadas y cubiertas, define un grado de impermeabilidad mínimo que depende de las condiciones de exposición del elemento concreto, y a cada grado le asocia un repertorio de soluciones constructivas aceptadas, descritas mediante combinaciones codificadas de condiciones.
Las variables de exposición son específicas de cada elemento. En los muros y suelos en contacto con el terreno, el grado depende de la presencia de agua, baja, media o alta según la posición de la cara inferior respecto al nivel freático, y del coeficiente de permeabilidad del terreno. En las fachadas, del grado de exposición a la lluvia de la zona, combinación de la zona pluviométrica y del grado de exposición al viento según la altura y el entorno del edificio. Las cubiertas reciben en la práctica el tratamiento más exigente, con condiciones detalladas de composición, pendientes, y puntos singulares.
Esta arquitectura tiene una consecuencia de método: el grado de impermeabilidad no se elige, se determina. El proyecto que arranca eligiendo la solución comercial y busca después su justificación invierte el orden del documento y suele acabar justificando lo injustificable.
Muros y suelos: la envolvente enterrada
En la envolvente enterrada, las soluciones aceptadas combinan, según el grado, impermeabilización por el exterior o el interior, drenajes, láminas y hormigones de retracción moderada, con condiciones adicionales en los encuentros, juntas y pasos de instalaciones, que son donde el agua encuentra su camino real. La regla de oro económica de este frente es brutal por asimétrica: la impermeabilización de la cara externa de un muro enterrado cuesta lo que cuesta una lámina y su ejecución cuidada; repararla después exige excavar o renunciar a la solución exterior. Pocas partidas del presupuesto compran tanta tranquilidad por tan poco.
El límite de esta sección con las redes enterradas conviene tenerlo presente: HS 1 protege el elemento constructivo frente al agua del terreno; la evacuación organizada de las aguas pertenece a la sección HS 5 y a las redes de saneamiento. Ambas se proyectan juntas aunque se justifiquen por separado.
Fachadas: la protección graduada
En fachadas, el grado de impermeabilidad exigido se traduce en combinaciones de condiciones sobre el revestimiento exterior, la composición de la hoja principal, la presencia de cámara de aire y las barreras adicionales. El repertorio real del mercado, fachadas de fábrica revestidas, sistemas de aislamiento por el exterior, fachadas ventiladas, encaja en esas combinaciones con naturalidad, y la vigilancia del proyectista debe concentrarse donde la sección insiste: los puntos singulares. Arranques desde el terreno, encuentros con la carpintería, vierteaguas, juntas de dilatación y remates de coronación concentran la patología real de fachada, y sus condiciones constructivas están tasadas en el documento con un nivel de detalle que sorprende a quien solo ha leído las tablas.
Cubiertas: el frente más exigido
La cubierta es el elemento más castigado y el más regulado. La sección fija su composición funcional completa, del soporte a la protección, con el sistema de impermeabilización como capa crítica, sus pendientes admisibles según el tipo, y el tratamiento de la constelación de puntos singulares que decide la vida real de una cubierta: encuentros con paramentos, sumideros, juntas, anclajes y elementos pasantes. Plana o inclinada, transitable o no, convencional o invertida, ajardinada, cada variante tiene su régimen, y las mediciones deben reflejar esa complejidad: una cubierta bien presupuestada se mide por capas y con sus puntos singulares contados, no como una superficie por un precio.
Lectura presupuestaria de la sección
| Frente | Partidas típicas | Riesgo económico característico |
|---|---|---|
| Muros y suelos enterrados | Láminas, drenajes, hormigones específicos | Reparación posterior desproporcionada |
| Fachadas | Revestimientos, cámaras, barreras | Puntos singulares no medidos |
| Cubiertas | Sistema completo por capas | Medición simplista, calidades rebajadas en obra |
Como orden de magnitud orientativo, el conjunto de la protección frente a la humedad se sitúa entre el 1,5 y el 3,5 por ciento del presupuesto de ejecución material en residencial corriente, con la cubierta como bloque dominante. En el método del artículo sobre el coste de cumplimiento del CTE, es el ejemplo canónico de coste normativo diferido: barato de cumplir, carísimo de no cumplir, porque la humedad es la primera causa de patología y de reclamación en la edificación, y sus reparaciones se pagan a precio de obra terminada.
La sección dialoga además con sus vecinas: la ventilación de la cámara y de los locales, tratada en el artículo sobre HS 3, participa en el control de las condensaciones, y las barreras frente al radón del artículo sobre HS 6 comparten plano de trabajo, la base del edificio, con las láminas de esta sección, invitación evidente a resolver ambas exigencias con un diseño conjunto. El diseño conjunto de la base del edificio ahorra capas y evita incompatibilidades.
Errores frecuentes
El primero es invertir el método: elegir la solución antes de determinar el grado, con justificaciones forzadas y protecciones inadecuadas por exceso o por defecto. El grado se determina antes de mirar catálogos.
El segundo es medir la impermeabilización por metros cuadrados de superficie y olvidar los puntos singulares, que concentran el coste de ejecución cuidada y la patología cuando faltan. Los encuentros y las esquinas se miden como partidas propias.
El tercero es admitir en obra sustituciones de lámina o de sistema por equivalentes comerciales sin verificar que la solución sustituta acredita el mismo grado. La equivalencia se acredita con documentación y no con el argumento del suministrador.
El cuarto es descuidar los encuentros entre elementos de secciones distintas, el arranque de la fachada sobre el muro enterrado, el peto de la cubierta contra la fachada, tierra de nadie entre oficios donde el agua prospera. Esos detalles se dibujan y se asignan a un oficio concreto.
El quinto es tratar la condensación como un problema del usuario: el binomio aislamiento y ventilación que la controla es materia de proyecto, y las manchas de moho de los primeros inviernos son casi siempre patología de diseño, no de uso. El binomio se resuelve en el proyecto y se comprueba en la ejecución.
Nota: los grados, condiciones y soluciones citados son referencias generales; los aplicables a cada proyecto son los de la versión consolidada del DB-HS vigente, publicada en el portal oficial del CTE.