Cómo se lee la clasificación
Las puertas resistentes al fuego se clasifican en el sistema europeo con una nomenclatura propia. La designación característica del mercado español es del tipo EI2 t-C5, y cada término informa.
EI recoge las dos prestaciones ya conocidas de la compartimentación: integridad frente a llamas y gases, y aislamiento térmico de la cara no expuesta. El subíndice 2 precisa el criterio de medición del aislamiento aplicable a puertas. El tiempo t expresa los minutos de prestación, con 30, 60, 90 y 120 como escalones comerciales corrientes, y las clases EI2 30-C5 y EI2 60-C5 como las más repetidas en la edificación ordinaria. La C designa el cierre automático, el dispositivo que garantiza que la puerta está cerrada cuando importa, y su dígito, el 5 como referencia habitual, el grado de durabilidad del ciclo de cierre ensayado.
La regla de coherencia con el elemento que la aloja la fija el DB-SI: la puerta debe guardar proporción con la resistencia exigida a la pared que atraviesa, conforme a las condiciones que el documento establece para cada situación, de modo que el conjunto pared y puerta mantenga la compartimentación. La clasificación exigida se lee en el plano de sectorización.
Dónde son exigibles
El mapa de las puertas cortafuegos de un edificio corriente sale de tres frentes del DB-SI. Los pasos entre sectores de incendio, con la puerta acompasada al elemento delimitador. Los locales de riesgo especial, con clasificaciones crecientes con el grado de riesgo y vestíbulo de independencia en los grados superiores, lo que duplica puertas. Y las escaleras protegidas y especialmente protegidas con sus vestíbulos, donde la puerta es parte del sistema de evacuación y suma a la prestación cortafuegos los herrajes de la evacuación: apertura en el sentido de la marcha cuando la ocupación lo exige y dispositivos antipánico conforme a su norma en los casos tasados.
Los elementos que completan una puerta conforme
La hoja certificada es la mitad de la partida; la otra mitad la componen los elementos sin los cuales la clasificación no existe en obra. El marco y su sellado al paramento, conformes al ensayo del conjunto. El cierrapuertas, con selector de cierre en las hojas dobles. Los herrajes del ensayo, no equivalentes comerciales. La retención electromagnética donde la explotación pide puertas abiertas, conectada a la detección para liberar en alarma, solución obligada en los pasos de mucho tránsito, porque la alternativa real a la retención es la cuña, y la cuña anula la sectorización entera. Y la señalización correspondiente.
El error de compra característico es cotizar hojas y olvidar el sistema: en una puerta cortafuegos instalada y conforme, los complementos y la colocación cuidada pueden pesar tanto como la hoja. La partida incluye herrajes, cierrapuertas, sellados y colocación.
Criterios de elección y presupuesto
| Criterio | Regla práctica |
|---|---|
| Prestación | La exigida por el DB-SI para cada posición, sin escalones de más |
| Certificación | Conjunto ensayado completo, hoja, marco y herrajes |
| Uso real | Retención en pasos frecuentes, durabilidad C alta en tránsito intenso |
| Evacuación | Sentido de apertura y antipánico según la posición en los recorridos |
| Medición | Por unidad completa instalada, con complementos y sellados |
Dos consejos de economista cierran el capítulo. Primero, contar las puertas desde la memoria y no desde los planos de carpintería: los locales de riesgo especial y los vestíbulos añaden unidades que las plantas generales no destacan, y el recuento contra la justificación del DB-SI es la comprobación que evita los olvidos clásicos. Segundo, resistir la tentación del sobredimensionado uniforme: especificar toda la carpintería interior al escalón más alto presente en el edificio simplifica el pedido y encarece el capítulo sin ganancia normativa alguna.
Nota: las clasificaciones y condiciones citadas son referencias generales; las exigibles en cada posición son las de la versión consolidada del DB-SI vigente y las normas de clasificación y ensayo aplicables.