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Criterios de medición: reglas, fuentes y convenciones

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El criterio de medición es la convención que convierte planos en cantidades: qué se mide, desde qué documento, con qué deducciones y en qué unidad. No es un tecnicismo neutral: el criterio forma parte del precio, porque la constructora oferta un precio distinto según la regla con la que sabrá medida (y certificada) cada unidad.

Las familias de criterios

Familia La cuestión que resuelve Ejemplos de convención
Deducciones Qué huecos y vacíos se descuentan Deducir huecos mayores de cierto umbral de superficie; no deducir ninguno; deducir todos
Perfil de medición Sobre qué geometría se mide Excavación en perfil teórico o con taludes reales; revestimientos por superficie vista o desarrollada
Unidad En qué se expresa la cantidad m², m³, ml, ud, kg; la unidad condiciona el precio y la certificación
Documento de referencia Desde dónde se mide Planos del proyecto de ejecución; en obra, lo realmente ejecutado con las mismas reglas
Inclusiones Qué trabajos accesorios viajan dentro de la unidad Remates, encuentros, medios auxiliares propios de la unidad

Cada base de precios de referencia publica sus criterios asociados a cada partida tipo: heredar la partida es heredar su criterio, y esa es la vía más económica de tener criterios completos y conocidos por todo el mercado. Redactar criterios propios solo compensa cuando la obra tiene singularidades que ninguna base recoge.

Por qué el criterio es parte del precio

El ejemplo clásico: un tabique medido a cinta corrida (sin deducir huecos) genera más m² que el mismo tabique deduciendo huecos, y la constructora que lo sabe oferta un precio unitario menor a cinta corrida, porque el precio compensa la cantidad. Ninguno de los dos precios es más honesto: son incomparables entre sí. La consecuencia operativa es doble. En contratación, todas las ofertas deben calcularse sobre los mismos criterios declarados, o el cuadro comparativo compara peras con manzanas. En obra, la certificación mide con los criterios del contrato, no con los que cada parte prefiera ese mes: el criterio pactado es la regla de juego de toda la vida económica del proyecto.

Cómo declararlos sin fricción

Tres prácticas cubren la necesidad con poco esfuerzo. Declarar la base de precios de referencia del proyecto, que arrastra sus criterios por defecto. Explicitar en la descripción de la partida toda desviación respecto al criterio de la base (la excepción se escribe, la regla se hereda). Y resolver por escrito, antes de pedir ofertas, los puntos históricamente conflictivos del tipo de obra: deducción de huecos en fachadas y particiones, perfil de excavaciones, medición de instalaciones (por punto, por ml, por ud) y ubicación de las ayudas.

Lo esencial

No hay cantidad sin criterio ni precio interpretable sin él. La disciplina completa cabe en tres gestos: base de referencia declarada, excepciones escritas en la partida y puntos conflictivos resueltos antes de la consulta. Con eso, las mediciones son comparables en licitación y ejecutables en certificación. El documento que materializa estas reglas se desarrolla en el estado de mediciones, y sus fallos típicos en errores frecuentes.

Nota: convenciones habituales en España en 2026; los criterios aplicables a cada contrato son los que este declara.

Preguntas frecuentes

De las bases de precios de referencia, que publican el criterio asociado a cada partida tipo. Heredar la partida es heredar su criterio.

Porque determina la cantidad. Un criterio que descuenta huecos y otro que no producen cantidades distintas para el mismo trabajo, y el precio unitario debe corresponderse con el criterio aplicado.

Sí, y es la vía más barata de evitar conflictos. Un criterio no declarado se discute en obra, cuando ya hay trabajo ejecutado.

Se puede, y solo compensa cuando la obra tiene singularidades que ninguna base recoge. En el resto de casos el criterio heredado es conocido por todo el mercado.

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