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Precios descompuestos: cómo se construyen

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El precio descompuesto es la pieza central del sistema español: un precio unitario que expone sus componentes en lugar de afirmarse como cifra cerrada. Esa transparencia tiene tres usos (auditar, adaptar, construir) y una condición: entender qué hay exactamente en cada componente.

La estructura completa

Componente Contenido Sensibilidad
Materiales Precio de suministro a pie de obra, con coeficiente de pérdidas por material (cortes, roturas, mermas) Media: precios verificables en mercado
Mano de obra Rendimiento (horas por unidad, por categoría de oficio) × coste horario de la categoría Alta: el rendimiento es el componente decisivo
Maquinaria Horas de equipo × coste horario (amortización o alquiler, consumos, operador si procede) Media
Medios auxiliares Porcentaje o precios auxiliares reutilizables (morteros, pastas, pequeño material) Baja por unidad, relevante en masa
Costes indirectos Porcentaje sobre costes directos que reparte los gastos de obra no imputables a partidas Convención declarada del proyecto

El total de la suma es el precio unitario en nivel PEM. Los gastos generales y el beneficio industrial no viven dentro del descompuesto: se aplican después sobre el conjunto, como se detalla en PEM y PEC.

Los dos componentes que deciden el precio

El rendimiento. Es el multiplicador de la mano de obra y el componente con más varianza real: el mismo tabique consume horas distintas en obra despejada o en rehabilitación ocupada, en serie larga o en recercados. Las bases de precios publican rendimientos medios en condiciones medias; adaptarlos a las condiciones reales del proyecto es el gesto profesional que separa un presupuesto calibrado de uno copiado. El detalle se desarrolla en rendimientos y precios auxiliares.

El coeficiente de pérdidas. Cada material lleva el suyo (los formatos grandes pierden más al corte, los materiales frágiles más en manipulación), y olvidarlo produce precios sistemáticamente cortos que la obra corrige por la vía dolorosa.

Los tres usos del descompuesto

Auditar. Ante un precio recibido, la descomposición permite localizar la divergencia: no "este precio es caro" sino "este rendimiento duplica el de la base" o "este material está valorado por encima de mercado". La conversación cambia de naturaleza.

Adaptar. El mismo descompuesto se recalibra para el proyecto: rendimientos según condiciones de ejecución, materiales según precios locales reales, indirectos según la obra concreta.

Construir. Para las unidades que no existen en ninguna base, la estructura da el método: componer materiales, estimar rendimiento por analogía con unidades conocidas, aplicar los mismos auxiliares e indirectos. Es también la regla de construcción de los precios contradictorios en obra.

Lo esencial

Un descompuesto es cinco componentes con jerarquía clara: el rendimiento decide, las pérdidas corrigen, materiales y maquinaria se verifican en mercado, auxiliares e indirectos se declaran como convención. Sus tres usos (auditar, adaptar, construir) hacen del formato la herramienta de trabajo diaria del economista y la regla de juego de los cambios en obra. La aplicación completa sobre un caso real está en el ejemplo paso a paso.

Nota: convenciones habituales en España en 2026; los porcentajes y coeficientes concretos son los que cada proyecto declara.

Preguntas frecuentes

Materiales con sus pérdidas, mano de obra con su rendimiento y coste horario, precios auxiliares y un porcentaje de costes indirectos declarado.

Las horas de mano de obra necesarias por unidad de obra. Es la hipótesis dominante del precio y varía mucho entre obra despejada y obra fragmentada.

Para localizar en minutos por qué dos ofertas difieren: rendimiento optimista, material sobrevalorado o indirectos cargados. Convierte el regateo en conversación técnica.

Sí. Un 5 % sistemático es invisible partida a partida y muy visible en el total del presupuesto.

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