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Precio cerrado o precios unitarios: el presupuesto en el contrato

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La fórmula de precio es la cláusula que reparte el riesgo de cantidades entre promotor y constructora, y con él, buena parte del comportamiento económico de la obra. Ninguna fórmula es mejor en abstracto: cada una funciona bajo condiciones precisas, y elegir contra esas condiciones es comprar el conflicto por adelantado.

Las dos fórmulas y su reparto

Aspecto Precios unitarios Precio cerrado
Qué se paga Lo realmente ejecutado a los precios pactados El importe global por la obra definida
Riesgo de cantidades Promotor Constructora
Condición de funcionamiento Mediciones de calidad y certificación que mide Proyecto realmente cerrado y completo
Prima implícita No hay prima de riesgo de cantidades La constructora cotiza el riesgo asumido
Vida del cambio Fluida: los precios del contrato absorben variaciones Todo lo indefinido vuelve como excepción al perímetro

La verdad incómoda del precio cerrado

El cerrado no elimina el riesgo de cantidades: lo transfiere a cambio de una prima y de una condición. La prima es visible en mercados sanos (la oferta cerrada cotiza por encima del equivalente en unitarios). La condición es la que se olvida: el cierre solo cubre lo definido, y toda indefinición del proyecto (una alzada genérica, un detalle sin resolver, una calidad "o equivalente") es una puerta de reapertura que la constructora, comprimida por su propio riesgo, usará. El cerrado sobre proyecto incompleto combina lo peor de ambos mundos: prima pagada y conflicto conservado.

Los criterios de elección

Grado de definición del proyecto. Ejecución completa, detalles resueltos, calidades especificadas: el cerrado es viable. Proyecto en evolución o rehabilitación con incertidumbre de lo existente: unitarios, porque el cerrado se reabriría por cada descubrimiento.

Capacidad de seguimiento del promotor. Los unitarios exigen medir y certificar con rigor; sin esa capacidad (propia o contratada), el cerrado compra simplicidad de gestión a cambio de la prima.

Naturaleza del riesgo dominante. Cuando la incertidumbre es de cantidades sobre unidades conocidas (movimientos de tierras, rehabilitación), los unitarios la gestionan con naturalidad. Cuando el proyecto es estable y el promotor valora la certidumbre presupuestaria por encima del coste esperado, el cerrado responde a esa preferencia.

Las fórmulas mixtas resuelven los casos intermedios: cerrado por los capítulos definidos, unitarios donde vive la incertidumbre (lo enterrado, lo oculto de la rehabilitación), con la frontera entre ambos regímenes descrita sin ambigüedad.

Lo esencial

Unitarios: el promotor conserva el riesgo de cantidades y paga por lo ejecutado, a condición de medir de verdad. Cerrado: la constructora asume ese riesgo con prima, a condición de un proyecto genuinamente cerrado. La elección seria audita las condiciones antes que las preferencias, y las mixtas trazan la frontera donde el proyecto la trae de serie. Lo que ninguna fórmula suprime: la necesidad de comparar las ofertas sobre estructura y no sobre totales.

Nota: prácticas habituales en España en 2026; el régimen aplicable es el que pacta cada contrato.

Preguntas frecuentes

El reparto del riesgo de cantidad. En precio cerrado lo asume la constructora a cambio de una prima; en precios unitarios lo asume la propiedad y paga lo realmente ejecutado.

No. Cubre el riesgo de cantidad, no el de alcance: cualquier cambio de programa sigue generando modificados, y un proyecto indefinido los produce igualmente.

El precio cerrado exige un proyecto muy definido; los precios unitarios se adaptan mejor a obras con incertidumbre, como la rehabilitación.

La que la constructora aplica para cubrir la incertidumbre asumida. Es tanto mayor cuanto menos definido esté el proyecto que se le entrega.

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