Resbaladicidad: el suelo como prestación
La sección arranca por el suelo. Los pavimentos de las zonas de circulación de los edificios de uso distinto al residencial vivienda, y de determinadas zonas de este último, deben acreditar una clase de resbaladicidad, obtenida por ensayo, que la tabla de la sección asigna según la ubicación: las exigencias crecen de las zonas interiores secas a las interiores húmedas, entradas, baños y cocinas colectivas, y culminan en las zonas exteriores y las piscinas, con un escalón adicional cuando la superficie está en pendiente.
Para el presupuesto, la resbaladicidad es un ejemplo puro de coste diferencial: el pavimento existiría igualmente, la clase exigida selecciona qué pavimento. La consecuencia práctica es que la clase debe figurar en la especificación de la partida, porque es lo que el suministrador cotiza y lo que el certificado final acredita; un presupuesto que dice gres porcelánico sin decir la clase deja la prestación al azar del acabado elegido.
Desniveles y barreras de protección
El segundo bloque protege frente a la caída de altura. La regla general es sencilla: los desniveles relevantes exigen barrera de protección, y la barrera tiene tres prestaciones tasadas.
La altura, medida desde la línea de apoyo posible: como referencia general, del orden de 0,90 metros para desniveles moderados y de 1,10 metros cuando la caída posible supera los seis metros, con medición desde el peldaño en las escaleras. Los valores exactos se verifican en la sección SUA 1 del texto vigente.
La configuración, pensada contra el usuario más vulnerable: en zonas con presencia de niños, la barrera no debe ser escalable, con la zona inferior resuelta sin apoyos que inviten a trepar, y sus aberturas no deben permitir el paso de una esfera de diámetro tasado, la referencia clásica de los 10 centímetros en la zona sensible. La comprobación se hace sobre el despiece real de la barandilla.
La resistencia, remitida a las acciones de barandilla del documento de acciones estructurales: la barrera es un elemento resistente que se calcula, no un remate decorativo, y su anclaje al soporte forma parte de la prestación. El anclaje se calcula con el soporte al que se fija.
El repertorio material es amplio, obra, metal, vidrio, y el vidrio merece nota propia: las barandillas y antepechos de vidrio deben emplear vidrios con la prestación de seguridad adecuada, laminados en las configuraciones habituales, y su justificación combina la sección SUA 1 con las reglas de impacto que se ven más abajo. La especificación del vidrio incluye su composición y su tratamiento.
Escaleras: la geometría tasada
Las escaleras concentran la aritmética de la sección. El código distingue las de uso restringido, interiores de vivienda esencialmente, con reglas más permisivas, de las de uso general, con la geometría plenamente tasada. Las referencias esenciales del uso general componen la tabla mental de cualquier proyectista: huellas de 28 centímetros como mínimo, contrahuellas entre 13 y 18,5 centímetros, la relación entre ambas acotada por la fórmula clásica que garantiza el paso cómodo, tramos con su número de peldaños limitado por tramo y su altura máxima salvable, mesetas con la dimensión de la anchura de la escalera, y pasamanos obligatorios según desnivel y anchura, a altura tasada y prolongados donde la sección lo pide.
Dos matices de aplicación evitan disgustos. El primero: la anchura de la escalera no la fija solo esta sección, sino su convivencia con la evacuación del DB-SI, que puede exigir más; el dimensionado se hace con las dos tablas delante, como se desarrolla en el artículo sobre la evacuación de ocupantes. El segundo: las escaleras curvas y los peldaños compensados tienen reglas propias de medición de la huella que conviene verificar antes de enamorarse del diseño.
Rampas y limpieza de acristalamientos
Las rampas de la sección SUA 1 siguen el régimen ya descrito a propósito de la accesibilidad, con pendientes máximas decrecientes con la longitud y mesetas tasadas; la rampa que además forma parte de un itinerario accesible cumple el régimen completo del artículo sobre accesibilidad. Las de los aparcamientos, más pronunciadas, tienen su tratamiento específico.
Cierra la sección una exigencia que sorprende a quien la descubre: la limpieza de los acristalamientos exteriores en edificios de uso residencial vivienda. Los vidrios deben poder limpiarse desde el interior o desde emplazamientos seguros, o preverse los medios para hacerlo, condición que en fachadas muy vidriadas tiene consecuencias reales de diseño, practicabilidad de las hojas, y de presupuesto, góndolas o líneas de vida cuando no hay otra vía.
Impactos y otras exigencias hermanas
Aunque el título de este artículo es la caída, la sección convive en el documento con la exigencia SUA 2 de impacto, cuya pieza más relevante para el presupuesto es el vidrio: las superficies acristaladas en las áreas con riesgo de impacto, las zonas bajas de puertas y cerramientos de circulaciones, deben emplear vidrios con la prestación de seguridad exigida o protegerse con barreras. La consecuencia de medición es la misma que en la resbaladicidad: la prestación del vidrio, templado o laminado según el caso, debe figurar en la partida, porque el diferencial de precio con el vidrio ordinario es apreciable y las superficies afectadas, en edificios muy vidriados, son grandes.
Lectura presupuestaria de la sección
| Elemento | Naturaleza del coste | Riesgo típico |
|---|---|---|
| Pavimentos con clase | Diferencial de especificación | Clase ausente de la partida |
| Barreras de protección | Partida propia con cálculo y anclajes | Resistencia y anclaje no valorados |
| Escaleras | Geometría, coste de oportunidad en superficie | Rediseños por convivencia con evacuación |
| Vidrios de seguridad | Diferencial de especificación | Zonas de riesgo sin identificar en mediciones |
| Medios de limpieza | Partida singular en fachadas vidriadas | Descubierta tras el proyecto |
En el marco del método del artículo sobre el coste de cumplimiento del CTE, la sección SUA 1 es el territorio del coste diferencial: pocas partidas nuevas, muchas partidas encarecidas por la prestación exigida. El presupuesto que identifica esas prestaciones partida a partida se desvía poco; el que las descubre en obra paga vidrios sustituidos y barandillas rehechas.
Errores frecuentes
El primero es especificar pavimentos y vidrios sin su clase o prestación, dejando la conformidad al azar del suministro. La clase se indica en la partida y se comprueba en la recepción del material.
El segundo es medir las barandillas por metro lineal sin cualificar resistencia, configuración antiescalada y anclajes, que son donde se juega el precio real. La partida debe describir el elemento completo, con su anclaje.
El tercero es dimensionar la escalera solo con la tabla del SUA e ignorar la de evacuación, con el rediseño consiguiente. Ambas tablas se aplican y prevalece la más exigente.
El cuarto es olvidar la limpieza de los acristalamientos en fachadas vidriadas de vivienda, una exigencia discreta con soluciones caras cuando llega tarde. La solución se decide con la fachada y no después de ella.
El quinto es descuidar los desniveles pequeños, escalones aislados y cambios de nivel interiores, que la sección trata expresamente y que son, en la estadística real de accidentes, los más traicioneros. Los escalones aislados se resuelven en el proyecto y no en obra.
Nota: los valores citados son referencias generales; las clases, alturas y geometrías exigibles en cada caso son las de la versión consolidada del DB-SUA vigente, publicada en el portal oficial del CTE.