Una cifra distinta en cada fase
La primera trampa es leer como precio lo que solo es una valoración. El Código Técnico de la Edificación (Real Decreto 314/2006, art. 6) dispone que el proyecto básico «definirá las características generales de la obra» y basta para solicitar la licencia, pero no para construir; el proyecto de ejecución lo desarrolla. La cifra de coste sigue el mismo camino: aproximada al principio, detallada al final. Para el básico, el anejo I del CTE, en la redacción del Real Decreto 173/2010, pide al menos un presupuesto aproximado, es decir, una «valoración aproximada de la ejecución material de la obra proyectada por capítulos».
| Fase | Cifra de coste | Para qué sirve | Para qué no sirve |
|---|---|---|---|
| Estudios previos y anteproyecto | la que pida el encargo | validar el orden de magnitud del programa | comprometer el presupuesto |
| Proyecto básico | presupuesto aproximado de la ejecución material | solicitar la licencia, primer contraste con el presupuesto | contratar la obra |
| Proyecto de ejecución | mediciones por partidas y presupuesto detallado por capítulos | pedir ofertas comparables, fijar el presupuesto de contratación | conocer el coste total de la promoción |
| Obra pública | presupuesto con precios unitarios, descompuestos y estado de mediciones (LCSP art. 233.1.d) | fundar el presupuesto base de licitación | sustituir la supervisión del proyecto |
El contenido de cada documento se describe en los artículos sobre el proyecto básico y sobre el proyecto de ejecución de la guía sobre las fases del proyecto. Aquí solo interesa el efecto en el presupuesto. Ninguna de estas cifras es el coste total: honorarios, licencias, seguros, acometidas, financiación e IVA los añade el promotor en su propio presupuesto.
Tres comprobaciones antes de aceptar un presupuesto
Comparar dos cifras que no miden lo mismo produce una falsa tranquilidad o una falsa alarma. Antes de discutir el importe, el promotor verifica tres cosas.
El perímetro. ¿Qué incluye el presupuesto del proyecto? Urbanización interior, demoliciones, mobiliario fijo, instalaciones especiales, partidas alzadas por definir. Cada exclusión debe estar escrita.
La fecha de valor. Un presupuesto elaborado con precios de hace un año no es comparable con un presupuesto del promotor fijado este mes. Hay que pedir la fecha de los precios y su base de origen.
La estructura. Los capítulos del proyecto deben poder leerse frente a las partidas del presupuesto del promotor: si uno trabaja por capítulos de obra y el otro por grandes sistemas, la diferencia no se localiza. Conviene fijar en el encargo una estructura común y mantenerla de una fase a otra.
Hechas las tres comprobaciones, la diferencia que queda es real y tiene causa: programa, calidades, cantidades o precios. El programa y las calidades remiten a una decisión del promotor; las cantidades y los precios se discuten con el proyectista.
La contraestimación independiente
Cuando la cifra es determinante, se contrasta con una estimación hecha por otra persona. No se trata de rehacer el proyecto, sino de valorar los mismos documentos con mediciones y precios propios, para ver dónde divergen. El método es sencillo: mismo perímetro, misma fecha de valor, misma estructura de capítulos, y una lista de las hipótesis adoptadas donde el proyecto no las define.
Lo que más pesa suele ser la medición, no el precio. Una cantidad olvidada o duplicada en un capítulo importante desplaza más el resultado que una diferencia de precio unitario. Los fallos habituales se repasan en el artículo sobre los errores de medición. El momento útil para encargar la contraestimación es antes de cerrar cada fase, sobre todo al final del proyecto básico y antes de licitar.
Quién decide
La decisión sobre el presupuesto es del promotor. La Ley 38/1999, de Ordenación de la Edificación (LOE), lo define como quien «decide, impulsa, programa y financia» la obra (art. 9.1), y el proyectista trabaja «por encargo del promotor» (art. 10.1). Ningún texto encarga al arquitecto la tenencia del presupuesto del promotor: lo que se le exige en materia de coste depende del encargo. Por eso cada entrega debería llevar su cifra de coste comparada por escrito con el presupuesto, y cada desviación, una decisión firmada.
Los artículos de esta rama
- El artículo sobre el presupuesto aproximado del proyecto básico explica qué cubre esa primera valoración de la ejecución material, qué no cubre y qué pedir además para que sirva de control.
- El artículo sobre qué hacer cuando el presupuesto del proyecto supera el del promotor ordena el diagnóstico del desvío y las palancas disponibles antes de contratar; su artículo derivado propone un modelo de nota de decisión.
- El artículo sobre la responsabilidad del arquitecto ante el sobrecoste resume la tendencia de las resoluciones publicadas y explica por qué la protección del promotor nace del contrato.
- El artículo sobre el presupuesto del proyecto en obra pública trata de los precios de mercado que exige la LCSP, de la supervisión obligatoria y de lo que cuesta un presupuesto base mal calculado.
Este artículo describe el estado de las normas en la fecha de verificación y sirve de orientación profesional. No sustituye el asesoramiento jurídico ni el examen del caso concreto.