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Seguir el coste final durante la obra

📐 Temática

Por , economista de la construcción

Información verificada el 6 min de lectura

Lo que encontrará en este artículo Las siete líneas del cuadro de mando del promotor, la diferencia entre lo contratado y el coste final previsto, el ritmo de actualización ligado a las certificaciones y las cuatro fuentes de desviación que trata esta rama.

Firmado el contrato, el presupuesto no desaparece: cambia de naturaleza. El promotor deja de seguir una estimación y pasa a seguir una previsión de coste final, que se revisa con cada certificación y no en la liquidación. Lo que no se ve durante la obra aparece cuando ya no queda margen de decisión.

El cuadro de mando en siete líneas

Siete líneas bastan, siempre que se lleven a la misma fecha y en la misma unidad (sin IVA). Cada una responde a una pregunta distinta; solo la última sirve para decidir.

Línea Qué contiene De dónde sale el dato
Presupuesto inicial la cifra de obra aprobada por el promotor, con su mes de valor encargo al arquitecto, presupuesto del proyecto
Precio contratado el precio de los contratos firmados contratos y anexos
Obras extra o modificados aprobados los cambios aceptados por escrito, con su precio órdenes firmadas, adendas, modificados aprobados
Cambios en discusión las reclamaciones recibidas y no aceptadas, por su importe probable escritos de la constructora, estimación propia
Excesos de medición la diferencia entre las mediciones del contrato y las previstas al final certificaciones, mediciones de la dirección facultativa
Revisión de precios el efecto de la fórmula pactada, abonado y pendiente cláusula del contrato o del pliego, índices publicados
Coste final previsto precio contratado más las cuatro líneas de desviación cálculo del promotor o de quien le asesora

La reserva para imprevistos se lee frente a la previsión. Una reserva gastada a medias cuando aún no han empezado los acabados es una señal de alarma, aunque el precio contratado no se haya movido.

Contratado no es final

El precio contratado tranquiliza, y ese es su defecto. Solo refleja lo firmado. Los cambios en discusión figuran por su importe probable, no a cero porque se discutan, y la revisión y las mediciones se proyectan hasta el final: una partida cuya medición ya supera a mitad de ejecución la del contrato anuncia un exceso final.

El ritmo: cada certificación

El cuadro se actualiza al ritmo de las certificaciones, porque es ahí donde llega la información. Cada certificación recoge lo ejecutado partida por partida. La mecánica del seguimiento económico de la obra y el análisis de las desviaciones de costes se tratan en la guía de mediciones y presupuestos.

Una certificación es un pago a cuenta, no una aprobación. En obra pública, el artículo 240.1 de la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público (LCSP) prevé certificaciones mensuales, abonadas a cuenta, sujetas a las rectificaciones de la medición final y «sin suponer en forma alguna, aprobación y recepción de las obras».

En obra privada, el ritmo es el del contrato. La Ley 38/1999 de Ordenación de la Edificación (LOE) encarga al director de la ejecución de la obra elaborar y suscribir las certificaciones parciales y la liquidación final (art. 13.2.e), y al director de obra conformarlas (art. 12.3.e). Exigir certificaciones detalladas por partida, y no un porcentaje global de avance, es la condición para ver qué partida se desvía.

El cierre tiene fecha y documento. El acta de recepción debe recoger «el coste final de la ejecución material de la obra» (LOE, art. 6.2.c). Es la cifra con la que se compara el presupuesto inicial, y conviene llegar a ella sin sorpresas.

Las cuatro fuentes de desviación

Una desviación del coste final tiene casi siempre una de cuatro causas. Los cambios en un contrato privado a precio cerrado, donde el artículo 1593 del Código Civil admite el aumento de obra autorizado por el propietario sin exigir forma escrita. Los modificados en obra pública, limitados por porcentajes del precio inicial (arts. 204 a 206 LCSP). Los excesos de medición, que en obra pública no son modificado hasta el 10 % del precio inicial (art. 242.4 LCSP). Y la revisión de precios, cuyo efecto depende de la fecha de valor del presupuesto.

Tres prácticas arruinan el cuadro: aceptar un cambio de palabra y sin precio, mezclar importes con y sin IVA, y no fechar el presupuesto inicial. La decisión sigue siendo del promotor: reducir una partida pendiente, tirar de la reserva o aceptar una previsión más alta sabiendo por qué.

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Este artículo describe el estado de las normas en la fecha de verificación y sirve de orientación profesional. No sustituye el asesoramiento jurídico ni el examen del caso concreto.

Preguntas frecuentes

Con cada certificación, porque es cuando llegan las mediciones ejecutadas y las reclamaciones de la constructora. Esperar a la liquidación deja al promotor sin margen para decidir.

En obra pública no: el artículo 240.1 de la LCSP la configura como pago a cuenta. En obra privada depende del contrato, por lo que conviene pactarlo de forma expresa.

Sí, por su importe probable y en una línea distinta de los aprobados; quitarlo equivale a infravalorar el coste final. Cuando se firma, pasa a la línea de los cambios aprobados con su precio definitivo.

Identificar la línea que concentra la desviación y decidir mientras quedan partidas por ejecutar. La reserva para imprevistos sirve para absorber una desviación identificada, no para ocultarla.

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